:: Cultura Gaucha
El Matrero: Es un gaucho que por haber cometido un delito, es perseguido por la justicia y huye. Un verdadero pícaro criollo que se vale de la astucia y del ingenio para sobrevivir en un medio que le resulta hostil. Es a veces bandido, soldado, desertor, generan por un lado odio y por otro simpatía. El matrero ha cumplido un rol histórico en las distintas guerras civiles de nuestras pampas como defensor de su tierra natal. Ha sido soldado montonero a las órdenes de los caudillos regionales. El matrero tiene amor a la libertad, espíritu criollo, es propenso a la aventura y a la solidaridad con los demás.

El Gaucho: La palabra gaucho nos hace pensar en un hombre de campo, tostado por el sol, vestido de manera peculiar y siempre a caballo. Tiene sólidos principios. Confía en la palabra dada y es fiel a la amistad. Nunca es desertor de su condición. Es austero. Tiene concepto definido entre superior y subordinado. Cultiva sin alardes el patriotismo. Es ajeno al sectarismo político. Participa de las creaciones de la estética en sus artesanías, que aplica a su platería, en los tejidos, en los trenzados en cueros y trabajos en "aspa" y hueso. Maneja el idioma con propiedad y estilo en su lenguaje habitual, en sus relatos y en sus cuentos de fogón.
Es poeta y músico; autor, intérprete y bailarín. Respeta a la mujer; es sobrio y firme en el amor. Pero, por sobre todo, tiene y practica un código de honor y una conducta de vida a la que no concibe sin Libertad. Y tiene algo que es propio de los seres de excepción: un estilo para moverse que implica estética, educación y respeto. Siente el orgullo de ser quien es.
El Mate: es la voz castellanizada del vocablo quechua "mati", que significa "recipiente". Es una bebida típica de Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. También se consume en Chile y Perú. Es la bebida favorita de los argentinos, social y tradicionalista. El mate es amistad, confidencia, compañero de emociones y sentimientos. El mate se sirve frío, caliente, dulce, amargo dependiendo de los gustos y significados. Para hacerlo, se utiliza agua y yerba mate. Es una planta de nuestro país (Ilex Paraguariensis), a la que se le hace un tratamiento muy similar al te. En esa elaboración, se airea, seca y estaciona.
La china: la mujer compañera del gaucho. Quien se ocupa del rancho (hogar), los gurises (niños) y los quehaceres. Fiel, sufrida, de pocas palabras. Generalmente la mujer es "robada" de algún baile o de una pelea en la que el que gana se queda con la mujer. La ocupación de la "china" consistía en el cultivo del maíz, sandías y cebollas. Horneaba el pan, y usaba el mortero para pisar o moler el charque, el maíz o el trigo. Criaba a los chicos y tejían los "ponchos" de sus compañeros. La vestimenta de estas mujeres consistía en una camisa de algodón, enagua y grandes chales. A veces también un vestido suelto y escotado, generalmente llevaba el pelo atado con dos trenzas. Al igual que los hombres, las chinas gustaban fumar y montaban a caballo tan bien como ellos.
El Rancho: es la casa del gaucho, de techo de paja y paredes de adobe. Siempre tenia una "Ramada" o alero, un horno, donde se preparaban las comidas, un aljibe de donde sacar agua o enfriar alimentos, un mortero para triturar el maíz y un "ñoque" para guardar sustancias semilíquidas.
Los Juegos: los juegos típicos de los gauchos se daban en reuniones que se daban generalmente por cuestiones de trabajo. Las jineteadas, la taba, la sortija, eran los mas comunes.
Los Bailes: las típicas danzas de orígenes mezclados indios y europeos. Los mas conocidos son el: "Bailecito", el "Malambo", el "Cielito", el "Pericón" y el "Gato".
El recado: es el conjunto de piezas que se usan para ensillar el caballo.
Generalmente basto, encimera, cojinillos, cincha, estribos, pegual, cabezal y rienda, freno. Cada gaucho tiene su propio recado y con mucho orgullo lo lleva y lo muestra.
El Campo: Cuando se fundó la ciudad de Buenos Aires se repartieron las tierras, las más extensas y alejadas se llamaron ESTANCIAS. Al principio, los límites entre una y otra eran simplemente los ríos y arroyos, aunque a veces se construyeron zanjas divisorias. Durante el Virreinato comienzan a crecer las estancias en " Tierra adentro ", o sea, en lugares aún más apartados y hasta poco antes en poder de los indios. Las autoridades apoyaban su instalación para evitar la merma de ganado provocada por la vaquería, pues, si los animales tenían dueños ellos, se encargarían de cuidar que subsistieran. Las nuevas estancias ocuparon buenos terrenos, altos con declive para que el agua de lluvia no se estancara y provistos de aguadas naturales. Los dueños no la dirigían personalmente sino que delegaban el mando en mayordomos y capataces. En ellas vivían en pobres ranchos los esclavos y los gauchos que trabajaban como peones. Como esas estancias tampoco tenían cercos, era necesario "aquerenciar" el ganado, es decir aprovechar la costumbre de éste de permanecer en un sitio determinado. Para lograrlo, durante tres o cuatro meses se los arreaba hacia lugares apropiados. El aumento del número de estancias causó otra modificación en las costumbres del gaucho comenzó a abandonar la vida nómada y a conchabarse para trabajar.
Su vestimenta: La figura del gaucho no puede separarse de su vestimenta. Así como la llanura fue su ambiente y el caballo su medio de movilidad, el traje lo individualizó. Recortado contra el paisaje pampeano, lleva sus botas de potro. En todos los cuadros resulta admirable el porte del gaucho, luciendo sus calzoncillos amplios y con grandes bordados calados que asoman debajo del chiripa y que sujetan a su cintura con un cinto. Del mismo modo, lo vemos trabajando en el corral, protegido por un poncho de lana de brillantes colores, que a veces usa recogiéndolo sobre el hombro a manera de capa, o enroscado en el brazo, como para pelear. Pero imaginémoslo también vestido de fiesta , luciendo con orgullo su chaleco abierto, prendido con dos botones, que deja ver los pliegues de la camisa; o bien bailando un cielito, enfundado en la casaca corta que adornaba con botones de plata y con lujosa rastra en la cintura. Protegía su nuca con el pañuelo serenero que coronaba con un sombrero de copa alta. Hay diferencias entre la ropa que usaron los primeros gauchos y los de épocas posteriores, el chiripa reemplazó al primitivo pantalón corto de tipo andaluz y el tirador tachonado de monedas y patacones de plata, reemplazó al cinto. Por otra parte, el cuchillo, en lugar de usarse sujeto al costado izquierdo o adelante, se empezó a colocar sobre los riñones, enganchado al tirador, como lo llevan actualmente nuestros paisanos.
El Caballo: El gaucho y su caballo son casi una misma imagen, nada hacía el gaucho sin su caballo y nadie montaba como él. Mostraba en ello una naturalidad que sólo puede conseguir quien desde niño prefiere cabalgar antes de caminar. Caballo, lazo, rebenque y boleadoras lo acompañaban en todas sus andanzas.
El trabajo: los primeros gauchos cazaban vacas con el lazo o las boleadoras para sacarles el cuero. Mas tarde, cuando ingresaron a las estancias, el trabajo aumento y se hizo más variado. El gaucho entonces, no tuvo rival en el rodeo, ni en la doma, ni en la yerra, y fue un experto en enlazar y pialar. En la yerra enlazaba a la presa con verdadera maestría, bien afirmado sobre el recado, revoleaba el lazo con movimientos precisos y luego arrojaba en dirección del animal. También era hábil en el rodeo, que en esta época consistía en reunir al ganado en un lugar para revisarlo, separar animales para la compra y la venta o vigilar su estado. Con las boleadoras su puntería también era infalible, podía bolear un ñandú o un novillo a grandes distancias. Las boleadoras, el lazo y el rebenque, junto con el cuchillo, fueron para el gaucho herramientas de trabajo y también armas. Y con el rebenque, que lleva adentro de la funda de cuero bien trenzado una barra de metal, podía matar de un solo golpe. Nunca se separaba de él.